Inhotim, el museo brasileño de arte contemporáneo al aire libre más grande de Latinoamérica y uno de los mayores escenarios del mundo en su estilo, se levanta hoy fortalecido luego de una serie de eventos desafortunados que llegaron a poner en duda su continuidad.
Con un acervo que incluye obras de unos 60 artistas de 38 países, entre esculturas, fotografías, videos, ‘performances’, dibujos y pinturas, este museo de más de 140 hectáreas es un gigantesco parque de diversiones para quien le gusta el arte y la naturaleza.
Localizado en Brumadinho, un pequeño municipio a unos 60 kilómetros de Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais, es considerado uno de los principales puntos turísticos de Brasil y desde que abrió las puertas al público, en 2006, ya ha sido visitado por más de 3,5 millones de personas.
Nombres reconocidos internacionalmente como el argentino Víctor Grippo, la japonesa Yayoi Kusama, el italiano Giuseppe Penone, la colombiana Doris Salcedo, la española Cristina Iglesias, el brasileño Amilkar de Castro, el danés Olafur Eliasson y el estadounidense Chris Burden dejan huella con sus creaciones en Inhotim.
CREATIVIDAD Y NATURALEZA UNIDAS
Esculturas monumentales y producciones multicolores de diferentes estilos y tendencias se mezclan con la vegetación del que también es un jardín botánico con más de 4.300 especies de diversos continentes.
Árboles centenarios junto a espigadas y exóticas palmeras se complementan entre sí con las obras de arte y decenas de jardines brindando un equilibrio armónico del espacio.
El agua, ese elemento esencial para la vida y la preservación de los ecosistemas, también es protagonista en Inhotim con lagos de diversos tamaños que perfeccionan el lugar, como parte de los diseños arquitectónicos de algunas galerías y como esencia misma de algún trabajo artístico.














