Cada 2 minutos, un niño muere a causa de esta enfermedad prevenible y tratable. El daño infligido va mucho más allá de la pérdida de vidas: la malaria cobra un alto precio en los sistemas de salud, socava la productividad y erosiona el crecimiento económico. Se necesitan medidas urgentes.
El avance hacia la eliminación de la malaria o paludismo a nivel mundial se ha estancado y se necesita tomar medidas urgentes para retomar el camino y consolidar los logros registrados en los últimos años.
Ese ha sido el mensaje de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Día del Paludismo, que se conmemora cada 25 de abril para concienciar sobre la necesidad de invertir continuamente en la prevención y el control de esta afección.
“Cada año, el recuento global de nuevos casos de malaria supera los 200 millones. Y cada 2 minutos, un niño muere a causa de esta enfermedad prevenible y tratable. El daño infligido va mucho más allá de la pérdida de vidas: la malaria cobra un alto precio en los sistemas de salud, socava la productividad y erosiona el crecimiento económico”, aseguró el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Pocos avances
Según el último informe sobre la Malaria no se lograron avances significativos en la reducción de los casos en el período de 2015 a 2017; y el número estimado de muertes por malaria en 2017, de 435.000, se mantuvo prácticamente sin cambios respecto al año anterior. El 93% de todos los fallecimientos ocurrieron en África.
Los niños menores de 5 años son el grupo más vulnerable afectado por la malaria. En 2017, representaron el 61%, unos 266.000 menores de todas las muertes por malaria en todo el mundo.
Entre el 2010 y el 2017, todas las regiones, excepto las Américas, registraron reducciones en la mortalidad. Las mayores disminuciones se produjeron en el Sudeste Asiático (54%), África (40%) y el Mediterráneo Oriental (10%).
Excepto por Asia Sudoriental, en 2017 todas las regiones registraron poco progreso o un aumento en la tasa de incidencia. La región de las Américas observó un incremento, en gran parte debido a los aumentos en la transmisión de la malaria en Brasil, Nicaragua y Venezuela.
Ese año en Venezuela hubo casi 320.000 casos y en Brasil 175.000. También aumentaron en Ecuador, México y Nicaragua.














