Banksy.Este hombre, cuyo sello es el anonimato, es considerado el creador de, probablemente, los grafitis más famosos de todos los tiempos: los policías besándose, el encapuchado lanzando un ramo de flores en vez de un cóctel molotov o la niña con el globo rojo que sale volando.
Pero también se lo conoce por acciones un tanto atípicas, como destrozar él mismo una obra que acababa de venderse por mucho dinero en una subasta.Banksy se hizo así un nombre como el Robin Hood del mundo del arte, como un espíritu libre, de pensamiento crítico y bromista al mismo tiempo.
¿»Basura del suelo del estudio»?
Según los expertos, Banksy ha estado activo en al menos 20 países durante las dos últimas décadas. Y no solo ha dejado huella en Bristol, su ciudad natal, o en Londres, sino también en rincones del mundo de difícil acceso: por ejemplo, en Belén y en la frontera con la Franja de Gaza, donde Banksy lleva pintando desde 2015 y hasta gestiona un hotel desde 2017. O en los suburbios destruidos de Kiev, donde utiliza las ruinas de la guerra para sus poderosas expresiones de solidaridad.
Pero a medida que crecía la fama del artista, también lo hacían los intentos de llevarlo a los museos. El propio Banksy autorizó una exposición, que se celebró en Glasgow el pasado verano bajo el título «Cut & Run», y que mostraba principalmente plantillas con las que rociaba sus obras.
«Mientras que las exposiciones no autorizadas de Banksy pueden parecer la basura del suelo de mi estudio, ‘Cut & Run’ es la basura real del suelo de mi estudio», declaró Banksy.














