¿Podría un cambio en la dieta frenar o incluso prevenir el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, una de las demencias más comunes? Estamos un paso más cerca de averiguarlo, gracias a un nuevo estudio que aporta más indicios de que existe una relación entre la salud intestinal y la enfermedad de Alzheimer, algo que se sospecha desde hace tiempo.

 

El estudio, liderado desde el Instituto de Medicina Personalizada de Nevada (NIPM) en la Universidad de Nevada en Las Vegas (UNLV), Estados Unidos, se basó en el análisis de resultados de docenas de estudios anteriores sobre la conexión intestino-cerebro.

 

El análisis, llevado a cabo por el equipo de Davis Cammann, indica que existe una estrecha relación entre determinados tipos de bacterias intestinales y la enfermedad de Alzheimer.

 

En el intestino humano existen entre 500 y 1.000 especies de bacterias al mismo tiempo, y la cantidad y diversidad de estos microorganismos puede verse influida por la genética y la dieta.