Los accidentes laborales, el estrés, las jornadas laborales muy largas y las enfermedades relacionadas con el trabajo causan muchas muertes al año y tienen grandes repercusiones tanto en el ámbito personal como en el familiar, no sólo desde un punto de vista económico, sino también en relación al bienestar físico y emocional a corto y a largo plazo.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que a diario fallecen unas 1000 personas por accidentes laborales y aproximadamente otras 6500 mueren por enfermedades profesionales. A nivel global, las cifras indican que el número de personas fallecidas por causas atribuibles al trabajo creció de 2,33 millones en 2014 a 2,78 millones en 2017.

Esta problemática no solo afecta a los trabadores ya que también puede afectar a la productividad de las empresas, provocar interrupciones en sus procesos de producción y obstaculizar su competitividad.

Según la Organización Internacional del Trabajo, cada año más de 374 millones de personas sufren accidentes laborales. La pérdida estimada de días de trabajo relacionadas con la seguridad y la salud laborales representan alrededor del 4% del Producto Interior Bruto mundial, una cifra que puede aumentar hasta el 6% en algunos países.

Con motivo de la celebración el 28 de abril del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, la OIT lanzará un nuevo informe donde examina y aprovecha los 100 años de experiencia de la Organización en materia de prevención de ese tipo de garantías laborales y donde expone sus problemas emergentes.

“Así como observamos una mayor prevención para los riesgos reconocidos, también constatamos profundos cambios en nuestros lugares de trabajo y en la manera en que trabajamos. Necesitamos estructuras de seguridad y salud que reflejen estos cambios, junto a una cultura general de prevención que fomente una responsabilidad compartida”, declaró Manal Azzi, especialista sobre seguridad y salud en el trabajo de la Organización.