No todos los días los astrónomos se topan con algo tan raro como para que exclamen: «¡¿Qué es eso?!». Al fin y al cabo, la inmensa mayoría de los objetos astronómicos observados son conocidos: estrellas, planetas, agujeros negros, galaxias…
Pero en 2019, el conjunto de radiotelescopios ASKAP (Australian Square Kilometer Array Pathfinder), recién terminado, captó algo que nadie había visto antes: anillos de ondas de radio tan grandes que contienen galaxias enteras en sus centros.
A estas intrigantes estructuras se les dio el nombre de ORCs, por las siglas en inglés de «Odd Radio Circles» (Círculos de Radio Extraños).
Los ORCs son enormes: tienen cientos de kilopársecs de diámetro. Un kilopársec equivale a 3.260 años-luz. Como referencia, la Vía Láctea tiene unos 30 kilopársecs de diámetro.
El enigma planteó dos preguntas principales: ¿Qué son estos círculos? y ¿Por qué están en torno a galaxias?
Ahora, un equipo encabezado por Alison Coil, de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, parece que ha encontrado las respuestas para esas preguntas.














