Al sureste de la capital mexicana, a 28 kilómetros del centro, se encuentran los canales prehispánicos de Xochimilco. Allí, en un ambiente festivo, mariachis, flores, maíz y trajineras se conjugan para hacer del espacio un colorido atractivo turístico.
Desde el muelle el área desvela su particular encanto: una mezcla de riquezas naturales, redes de canales e islas artificiales o chinampas, donde se cultiva una gran variedad de flores, hortalizas y vegetales.
En su conjunto Xochimilco ofrece una agradable experiencia y simboliza la destreza de los habitantes para conservar el hábitat y generar fuentes de ingresos.
EL PASEO
Las trajineras son embarcaciones de madera decoradas con colores brillantes y flores. Una especie de góndola impulsada por un remo con capacidad para varias personas.
En sus diez muelles más de 200 trajineras están disponibles para un recorrido diseñado a la medida del tiempo necesario.
El trayecto por los canales ofrece, además, la oportunidad de probar los tradicionales dulces y platos de la zona, escuchar mariachi, música de marimba o norteña.














