Una investigación revela que los perros genéticamente más modernos tienden a poseer cerebros más grandes. Al parecer, nuestros compañeros de cuatro patas se están volviendo más inteligentes de un tiempo a esta parte, y ello a pesar de que el cerebro de los animales salvajes tiende a reducirse con la domesticación. ¿Cuáles son las causas de este fenómeno?
Las razas caninas modernas más alejadas genéticamente de los lobos tienen un cerebro relativamente más grande que las razas antiguas de miles de años de antigüedad, según ha descubierto un equipo de científicos de Hungría y Suecia.
Tal como explica László Zsolt Garamszegi, del Centro de Investigación Ecológica en Vácrátót, Hungría, y coautor del estudio, los cerebros de los animales domesticados pueden llegar a ser hasta un veinte por ciento más pequeños que los de sus antepasados salvajes. La razón más probable es que la vida de las especies domesticadas es más sencilla que la de sus congéneres salvajes. En el entorno seguro que les proporcionamos los humanos, no tienen que temer los ataques de los depredadores ni cazar para alimentarse. Por lo tanto, no hay necesidad de mantener un cerebro de gran tamaño, que resulta muy costoso energéticamente, y la energía liberada puede destinarse a otros fines, como producir más crías.
¿Existe una correlación entre el tamaño del cerebro y las tareas específicas para las que se crió una raza? ¿Existen diferencias, por ejemplo, entre los perros falderos y los perros de caza?
El estudio revela que el aumento del tamaño del cerebro no puede atribuirse a las funciones tradicionalmente asignadas a algunas razas. Más bien, todo apunta a que dicho aumento está influenciado por la inmersión de los perros en un entorno social complejo, el de los humanos, que además está mucho más tecnificado que el medio natural en el que vivirían los perros si fuesen animales salvajes sin domesticar.
Concretamente, los lobos tienen un volumen cerebral medio de 131 centímetros cúbicos, asociado a un peso corporal medio de 31 kilogramos. En el caso de los perros de una categoría de peso similar y genética no muy distinta de la de los lobos, el volumen cerebral es de aproximadamente 100 centímetros cúbicos. Esto confirma que la domesticación provocó una disminución del tamaño del cerebro en los perros, al menos en los del tipo descrito, más primitivo. Sin embargo, lo que sorprendió a los investigadores es que cuanto más se aleja del lobo genéticamente una raza canina, mayor es su tamaño cerebral relativo, invirtiéndose por tanto la tendencia inicial.














