La forma en que aprenden los estudiantes universitarios ha cambiado considerablemente en los últimos años. El acceso inmediato a la información, la digitalización de la vida cotidiana y el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial han transformado sus hábitos de estudio y su relación con el conocimiento.

Hoy, gran parte de los estudiantes se desenvuelve en un entorno marcado por la inmediatez. Buscan respuestas rápidas, contenidos breves y soluciones directas. Esta lógica, propia de las plataformas digitales, ha reducido la tolerancia a la lectura extensa y a los procesos reflexivos que requieren tiempo, esfuerzo y profundidad.