¿Y si el tiempo, en vez de fluir en una sola dirección, del pasado al futuro, pudiera fluir también en dirección inversa, del futuro al pasado, debido a procesos que tienen lugar a nivel cuántico?. Esta es, más o menos, la fascinante posibilidad que ahora ha sido respaldada por las sorprendentes conclusiones a las que se ha llegado en un estudio reciente.

 

Esta investigación la han realizado Thomas Guff, Chintalpati Umashankar Shastry y Andrea Rocco, los tres de la Universidad de Surrey en el Reino Unido.

 

Hay casos en los que la dirección del tiempo es evidente en un fenómeno físico. Por ejemplo, en el caso cotidiano de un vaso que se vuelca accidentalmente y la leche que contiene se esparce sobre la mesa. Aquí es obvio que la dirección del tiempo forma parte de las características del fenómeno tal como lo conocemos, pues resulta evidente que si viéramos suceder esto a la inversa, como en una filmación reproducida hacia atrás, nos percataríamos de inmediato de lo anómalo del suceso. La leche de la mesa no se congrega dentro de un vaso ni este se pone de pie.

 

En cambio, hay procesos, como el movimiento de un péndulo, que esencialmente serían idénticos si el tiempo transcurriera en ellos a la inversa.

 

Lo interesante de todo esto es que, en el nivel más fundamental, las leyes de la física se parecen mucho más al péndulo que al vaso de la leche derramada.

 

En la física de nuestro mundo cotidiano, el tiempo fluye irreversiblemente del pasado al futuro. Sin embargo, el nuevo estudio revela que una flecha opuesta del tiempo puede surgir teóricamente de ciertos sistemas cuánticos. Las leyes de la física implicadas no favorecen intrínsecamente una única dirección del tiempo. Tanto si el tiempo discurre hacia el pasado como si lo hace hacia el pasado, las ecuaciones siguen siendo las mismas.