Desde hace muchos años, la galaxia OJ 287 y sus extrañas variaciones de brillo han desconcertado y fascinado a los astrónomos. Nadie sabía a ciencia cierta qué está sucediendo en esa galaxia situada a unos cinco mil millones de años-luz de distancia de la Tierra, aunque no pocos astrónomos sospechaban que se trataba de dos agujeros negros supermasivos a punto de colisionar y fusionarse en el centro de la galaxia. En una investigación reciente, se ha conseguido obtener una imagen que resulta del todo reveladora al respecto.
Aunque los agujeros negros no emiten luz, calientan tanto la materia que están succionando, que el vórtice de esta a su alrededor puede emitir un resplandor espectacular. Gracias a ello, ha sido posible captar dos bolas brillantes muy cerca la una de la otra mostrando los rasgos inequívocos que cabe esperar de la atracción gravitatoria de dos agujeros negros supermasivos, rodeados de sendos vórtices de materia y orbitándose mutuamente a una distancia menguante, trazando una espiral.
Este avistamiento revelador lo ha conseguido un equipo internacional dirigido por Efthalia Traianou, de la Universidad de Heidelberg en Alemania y del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) en España.
La observación fue posible gracias al gran nivel de detalle obtenido al escrutar el corazón de esa galaxia con varias técnicas.
La imagen muestra un segmento muy curvado, hasta ahora desconocido, del chorro de plasma que surge del centro de la galaxia.














