Unos científicos han inventado una celda de combustible que, en teoría, debería tener una vida útil de unos cien años. Un componente clave del dispositivo, y que lo hace aún más asombroso, es una colonia de bacterias.

 

El equipo de Seokheun “Sean” Choi, de la Universidad de Binghamton en el estado de Nueva York, Estados Unidos, ha venido trabajando durante los últimos años en las aplicaciones tecnológicas de ciertas bacterias formadoras de esporas.

 

La más reciente de las aplicaciones que estos científicos han investigado es una celda (célula) de combustible que puede almacenarse durante un periodo relativamente largo sin degradación de la actividad biocatalítica y que también puede activarse rápidamente absorbiendo la humedad del aire.

 

Todavía falta mucho trabajo para hacer realidad práctica el concepto, pero Choi y Maryam Rezaie ya han fabricado un prototipo de pruebas, del tamaño de una moneda, con el que han llevado a cabo experimentos.

 

La celda de combustible se “enlata” envolviéndola con una cinta especial que la aísla del entorno. Cuando se retira la cinta, se permite que la humedad ambiental entre en contacto con la celda, y se agrega un germinante químico que incita a los microbios a producir esporas. La energía de esa reacción produce en los experimentos suficiente electricidad para alimentar un LED, un termómetro digital o un pequeño reloj.