Se denomina Programa de Neuroprotección mediante Hipotermia en la Encefalopatía Hipoxicoísquémica Perinatal. Sí, también le suena a chino a los padres cuando lo oyen, pero ellos están en estado de shock: instantes antes acaban de enterarse de que a su bebé, que acaba de nacer, le ha faltado oxígeno y sangre al cerebro, y está seriamente afectado. En España, la hipoxia afecta a entre uno y tres de cada mil recién nacidos y es causa de mortalidad, porque puede provocar daños irreversibles en los órganos internos… y en el mejor de los casos, una discapacidad permanente de carácter grave.

Detrás de esas diez palabras hay un tratamiento que sólo en el Hospital Puerta del Mar (Cádiz) han recibido en una década a 142 bebés que han sufrido falta de oxígeno y sangre al cerebro durante el parto. Son hijos de madres que han tenido embarazos normales y felices que, a última hora, se complican. Los bebés presentan síntomas: están letárgicos, incluso en coma, necesitan reanimación, no responden a estímulos, presentan convulsiones… Se trata de una encefalopatía cuyo grado puede ir de moderada a grave. Es entonces cuando, normalmente el padre -la madre suele estar recuperándose de una cesárea de urgencia- escucha el significado de esas diez palabras que podrían salvar al recién nacido de las fatales secuelas de la parálisis cerebral: hay que enfriarlo.

Les pasó a los padres de Enrique, el primer bebé ‘enfriado’. Se hizo de manera experimental. Simón Lubián y Isabel Benavente son los dos neonatólogos andaluces que importaron el tratamiento a España desde Bristol. ¿Y cómo está hoy Enrique? «Estupendamente. La única secuela que tiene se le nota cuando corre: no levanta un pie tanto como el otro».

Posiblemente, los dos son de los que más saben de España de Neurología Neonatal, una especialidad que solo existe hoy en Madrid, Barcelona y Burgos, además del de la capital gaditana, que es el único hospital de Andalucía con especialistas en esta área.