La insuficiencia cardíaca es una de las principales causas de muerte en todo el mundo y resulta especialmente mortal en las personas que no tienen un acceso rápido a centros médicos. Teniendo en mente esto, unos investigadores se han propuesto llevar los exámenes para detectar la insuficiencia cardíaca del laboratorio a los hogares. Su prototipo de biosensor electroquímico de diagnóstico inmediato, que se asemeja a una prueba de flujo lateral transparente para la COVID-19, puede medir las concentraciones de dos biomarcadores de insuficiencia cardíaca en tan solo 15 minutos con solo una gota de saliva.
La innovación es obra del equipo de Trey Pittman, de la Universidad Estatal de Colorado en Estados Unidos.
“Nuestro dispositivo sería ideal para las personas con un alto riesgo de insuficiencia cardíaca, pero con acceso limitado a un hospital o a un laboratorio centralizado”, explica Pittman. “Trabajar en este proyecto para abordar las disparidades sanitarias en áreas rurales o de bajos recursos realmente me toca de cerca porque soy de Misisipi, donde existe una de las tasas de mortalidad más altas por insuficiencia cardíaca en Estados Unidos”, confiesa.
La insuficiencia cardíaca se debe a que el músculo cardíaco debilitado no puede bombear suficiente sangre oxigenada por el cuerpo. El método de referencia actual para el examen de la insuficiencia cardíaca es un análisis de sangre que realiza un profesional sanitario dos veces al año, el cual mide las concentraciones del péptido natriurético de tipo B (BNP), una proteína que indica que el corazón está trabajando demasiado.
Sin embargo, los nuevos avances en los dispositivos de diagnóstico inmediato pueden igualar el acceso a la atención médica con sencillas pruebas de saliva en el hogar. Esta prueba de detección de la insuficiencia cardíaca puede ser realizada por una persona para controlar el estado de salud cada pocas semanas en lugar de cada seis meses, tal como sugiere Pittman. Hasta ahora, el uso generalizado de pruebas de saliva portátiles para la salud del corazón se ha visto limitado por las complicadas técnicas de fabricación y la falta de datos relevantes más allá de la presencia o la ausencia de un solo biomarcador.
Pittman y sus colegas asumieron estos retos y obtuvieron resultados prometedores con un prototipo de biosensor intuitivo y de bajo coste, que denominan inmunoanálisis electroquímico capilar (eCaDI). El grupo de Charles Henry de la Universidad Estatal de Colorado combinó dos de sus innovaciones anteriores para crear la plataforma de análisis portátil: un dispositivo de microfluidos de saliva y un biosensor para las proteínas de los biomarcadores galectina-3 y S100A7. El grupo de la colaboradora Chamindie Punyadeera en la Universidad Griffith en Australia cuantificó las concentraciones de galectina-3 y S100A7 en la saliva que se correlacionaron con los resultados de la insuficiencia cardíaca.














