Con un diámetro mayor que el del planeta Mercurio, Ganímedes es la mayor de las lunas de Júpiter y desde hace tiempo ha despertado gran interés debido al vasto océano interno de agua que, según todos los indicios, se oculta bajo su corteza helada. Al igual que Europa (otra de las lunas de Júpiter), la presencia de un océano subterráneo de agua plantea la posibilidad de la existencia de vida.

 

Observaciones espectroscópicas anteriores realizadas por la sonda espacial Galileo de la NASA y el telescopio espacial Hubble, así como por el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO), ya apuntaban a la presencia de sales y compuestos orgánicos en Ganímedes, pero la resolución espacial de esas observaciones era demasiado baja para poder lograr una detección inequívoca.

 

El 7 de junio de 2021, la nave Juno sobrevoló Ganímedes a una altitud mínima de poco más de mil kilómetros. Poco después del momento de máxima aproximación, el espectrómetro JIRAM obtuvo imágenes infrarrojas y espectros infrarrojos de la superficie de Ganímedes. Un espectro muestra esencialmente las huellas químicas que dejan en la luz los distintos materiales.

 

Construido por la Agencia Espacial Italiana, el JIRAM fue diseñado para captar la luz infrarroja (invisible a simple vista) que emerge de las profundidades de Júpiter. Eso permite escrutar la atmósfera de Júpiter hasta una profundidad de entre 50 y 70 kilómetros por debajo de las cimas de las nubes del planeta gigante gaseoso. Pero el instrumento también se ha utilizado para recolectar información sobre terrenos de las lunas Io, Europa, Ganímedes y Calisto (conocidas colectivamente como las lunas galileanas en honor a su descubridor, Galileo).

 

Los datos de Ganímedes obtenidos por el JIRAM durante el sobrevuelo alcanzaron una resolución espacial sin precedentes para la espectroscopia infrarroja: aproximadamente 1 kilómetro por píxel.

 

Los datos recolectados fueron analizados a fondo.