Un nuevo estudio, realizado a partir de datos obtenidos en Marte por el róver robótico Perseverance de la NASA, muestra que el lago que existió en el cráter Jezero experimentó múltiples episodios de gran actividad de flujo de agua, revelando ello una historia mucho más dinámica de lo creído para el agua en el antiguo Marte y corroborando que el entorno reunía condiciones aptas para la vida.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo encabezado por Eleanor Moreland y Kirsten Siebach, ambas de la Universidad Rice en Houston, Texas, Estados Unidos.
Mediante el análisis de datos geoquímicos de alta resolución del robot, el equipo ha identificado 24 tipos principales de minerales que ayudan a revelar la historia dinámica de las rocas volcánicas alteradas durante las interacciones con agua líquida en Marte. Los hallazgos proporcionan pistas importantes para la búsqueda de vestigios de vida antigua y ayudan a guiar la campaña de toma de muestras en curso del Perseverance.
Los minerales se forman bajo condiciones ambientales específicas de temperatura, pH y composición química de los fluidos, lo que los convierte en indicadores fiables de la historia planetaria. En Jezero, las 24 especies minerales revelan la naturaleza volcánica de la superficie de Marte y sus interacciones con el agua a lo largo del tiempo. El agua meteoriza químicamente las rocas y crea sales o minerales arcillosos, y los minerales específicos que se forman dependen de las condiciones ambientales.














