Investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador han descubierto una nueva especie de rana arbórea durante una expedición de dos semanas en una remota montaña de la Cordillera del Cóndor, un área apenas inexplorada en los Andes orientales.
«Para llegar, caminamos dos días por un terreno empinado. Entre el sudor y el agotamiento, llegamos a un bosque enano. Los ríos tenían aguas negras y las ranas estaban sentadas a lo largo de ellas, sobre ramas de color marrón. Las ranas eran difíciles de encontrar, porque se mezclaban con el color similar de los arbustos», recuerda Alex Achig, uno de los biólogos que participantes en la expedición.
Curiosamente, la rana tiene una estructura sorprendente, con una especie de garra ampliada localizada en la base del pulgar. Su función es desconocida, pero podría usarse como defensa contra los depredadores o como arma en las peleas entre machos en competencia.
Tras analizar los datos genéticos y morfológicos, los científicos Santiago R. Ron, Marcel Caminer, Andrea Varela y Diego Almeida concluyeron que se trataba de una especie de rana previamente desconocida y la describieron en un artículo publicado en la revista ‘ZooKeys’.














