Un nuevo estudio, en el cual se han reanalizado los datos que la sonda espacial Cassini recolectó al sobrevolar Encélado, una de las lunas del planeta Saturno, ha permitido encontrar pruebas de la abundancia en Encélado de un ingrediente clave para la vida y de la existencia de una fuente de energía cuantiosa para sostener dicha vida.
Ya se sabía, desde hace unos años, que un gigantesco penacho de granos de hielo y vapor de agua, expulsado desde el subsuelo de Encélado, es rico en compuestos orgánicos, algunos de los cuales son importantes para la vida tal como la conocemos. Ahora, unos científicos que han profundizado en los datos de la misión Cassini han ido un paso más allá: han hallado una sólida confirmación de la presencia de cianuro de hidrógeno, una sustancia clave para el surgimiento de la vida.
Los investigadores también han encontrado pruebas de que el océano que se oculta bajo la capa exterior helada de la luna y que alimenta al penacho, alberga una copiosa fuente de energía química. No identificada hasta ahora, la fuente de energía se presenta en forma de varios compuestos orgánicos, algunos de los cuales, en la Tierra, sirven de combustible para organismos.
Lo descubierto indica que puede haber mucha más energía química en el interior de esta diminuta luna de lo que se pensaba. Cuanta más energía haya disponible, más probabilidades habrá de que la vida surja, prolifere y se mantenga.
«Nuestra investigación aporta más pruebas de que Encélado alberga algunas de las moléculas más importantes tanto para crear los componentes básicos de la vida como para mantener esa vida mediante reacciones metabólicas», afirma el autor principal del estudio, Jonah Peter, de la Universidad Harvard en Estados Unidos, que realizó gran parte del trabajo mientras estaba en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California. «Encélado no sólo parece cumplir los requisitos básicos para ser habitable, sino que ahora tenemos una idea de cómo podrían formarse allí biomoléculas complejas y qué tipo de vías químicas podrían estar implicadas».














