Un equipo internacional de científicos puede haber aclarado un misterio de la sismología que ha pasado muchos años sin resolver: la conducta de las ondas sísmicas al cruzar el núcleo interno de la Tierra es anómala; allí no se comportan como deberían hacerlo.
El equipo lo integran, entre otros, Carmen Sánchez-Valle, de la Universidad de Münster en Alemania, y Efim Kolesnikov, también de la de Münster hasta recientemente y que ahora está en la de Lille en Francia. En la investigación también han trabajado especialistas del Sincrotrón Alemán de Electrones (DESY, por sus siglas en alemán) y del ESRF (European Synchrotron Radiation Facility) en Grenoble, Francia.
El núcleo terrestre está compuesto predominantemente de hierro. Sin embargo, también existen pequeñas concentraciones de elementos más ligeros que forman aleaciones de hierro, como el silicio, el carbono y el oxígeno. Mientras que el núcleo externo es líquido, el núcleo interno es sólido y se cree que está compuesto por estas aleaciones de hierro.
Utilizando la fuente de rayos X PETRA III, ubicada en el DESY, los autores del nuevo estudio simularon las condiciones de presión y temperatura altísimas del interior profundo de la Tierra. Estudiaron el comportamiento del silicio y el las aleaciones de hierro y carbono en cuanto a plasticidad y elasticidad.














