Unos científicos de Córdoba (Argentina) han descubierto mecanismos que le permiten a células del sistema inmune del cerebro a sobrevivir al daño que causa un tipo de proteínas cuya acumulación está asociada a la enfermedad de Parkinson y otras patologías similares.
“Esperamos que nuestro avance y futuros estudios contribuyan al diseño de nuevas terapias para estas enfermedades neurodegenerativas”, afirmó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor Pablo Iribarren, director del estudio y jefe de laboratorio en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (CIBICI) que depende del CONICET y cuya sede está en la ciudad de Córdoba.
Las células microgliales forman parte del arsenal del sistema inmune y se consideran como “guardianes del cerebro”, dado que se encargan de proteger al órgano cuando algo no funciona bien o se detectan daños.
Ahora, Iribarren y sus colegas descubrieron que las proteínas alfa-sinucleína (AS), que se acumulan en cantidad excesiva y con características anormales en los cerebros de personas con enfermedades como el Parkinson, inducen la autofagia: un proceso de digestión mediante el cual la célula puede eliminar componentes normales, como así también dañados o tóxicos en las células microgliales.
El problema es que las proteínas anormales se comportan como un terrorista suicida que se denota en la comisaría una vez que es apresado. En su intento por cuidar y limpiar al cerebro, las células microgliales captan AS anormales, pero al “ingerirlas” sufren un daño interno. “Las proteínas AS perjudican el funcionamiento de los lisosomas, estructuras que en las células microgliales cumplen la tarea de degradar material intracelular que ya no es útil para la vida celular”, explicó Iribarren, quien también es investigador principal del CONICET y profesor en el Departamento de Bioquímica Clínica de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).














