Desde la temible araña Viuda Negra en el mundo real hasta la araña radiactiva que le otorgó superpoderes a Spiderman en la ficción, los colmillos con los cuales las arañas pican han alimentado una parte fundamental del miedo que ancestralmente los humanos y otros animales les tenemos a las arañas.
Ahora, el origen evolutivo de los poderosos colmillos que convierten a las arañas en cazadoras tan formidables se ha rastreado hasta su primera aparición conocida en un animal cuyos restos fósiles han sido analizados en un nuevo estudio.
Las arañas, junto con los escorpiones y las garrapatas, forman parte de un grupo de invertebrados conocidos como quelicerados, que actualmente alberga más de cien mil especies documentadas científicamente. Tienen extremidades articuladas y esqueletos externos, pero destacan particularmente por las extremidades especializadas llamadas quelíceros en la parte frontal de su cuerpo, que utilizan como pinzas para sujetar o como colmillos para apuñalar a sus presas.
En el nuevo estudio, la evidencia más antigua de quelíceros ha sido identificada en los restos fósiles de un ejemplar de Urokodia aequalis de hace 518 millones de años.
La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Mark Williams, de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, y Yu Liu, de la Universidad de Yunnan en la ciudad china de Kunming.














