Tradicionalmente, las redes WiFi se han centrado en la transmisión de datos, permitiendo la conexión a Internet en hogares, oficinas y espacios públicos. Sin embargo, en los últimos años ha surgido un campo emergente conocido como WiFi Sensing o “sensado por WiFi”, que aprovecha las señales inalámbricas para detectar eventos y cambios en el entorno. Este enfoque se basa en analizar cómo la intensidad, la fase y otras características de la señal (como el Received Signal Strength Indicator o CSI) se ven alteradas por la presencia y el movimiento de objetos y personas. De esta forma, las mismas infraestructuras de comunicación pueden, simultáneamente, desempeñar funciones de monitoreo y diagnóstico ambiental sin la necesidad de hardware adicional especializado.
Aplicaciones Innovadoras de las Señales WiFi
1. Monitorización de la Salud y Vitalidad
Uno de los usos más sorprendentes y avanzados de las señales WiFi es la monitorización no invasiva de funciones vitales. Investigaciones como UbiBreathe han demostrado que es posible estimar la tasa respiratoria mediante cambios sutiles en la señal WiFi generados por el movimiento del pecho durante la respiración. Este método no solo abre la puerta a soluciones de telemedicina para el cuidado domiciliario y la asistencia a personas mayores, sino que además ofrece la posibilidad de detectar episodios como la apnea del sueño, con tasas de precisión que en algunos estudios han superado el 96%.
Además, otros trabajos académicos han explorado cómo la WiFi Channel State Information (CSI) permite monitorizar signos vitales de forma remota incluso en entornos complejos, ofreciendo una alternativa a los dispositivos médicos tradicionales y, a la vez, minimizando la invasividad y los costos asociados.
2. Seguridad y Detección de Movimiento
El aprovechamiento de las señales WiFi para detectar movimiento se ha convertido en una herramienta cada vez más valiosa para la seguridad del hogar y de espacios comerciales. La tecnología de WiFi Sensing puede complementar los sistemas de cámaras tradicionales, ofreciendo ventajas como una mayor privacidad (al no grabar imágenes) y una instalación sencilla. Por ejemplo, ciertos algoritmos analizan las variaciones en la atenuación de la señal para determinar la presencia o ausencia de personas, detectar intrusiones o identificar movimientos sospechosos en zonas específicas. En conjunto con soluciones de domótica, estos sistemas pueden desencadenar acciones automáticas como el encendido de luces o la activación de alarmas, optimizando la respuesta ante posibles amenazas.














