¿Cuándo fue la última vez que te fuiste a dormir sin consultar el teléfono justo antes de cerrar los ojos? ¿Hace cuánto que no dejas de visitar tus redes sociales o que sales de casa sin el celular?

Si tu respuesta es «no lo recuerdo», tal vez necesites hacer una desintoxicación digital.

En la era de la adicción a internet, las redes sociales y la ansiedad digital, cada vez son más las personas que optan por algo radical: «desconectarse» de todo.

Y el abanico de opciones para hacerlo es cada vez más amplio.

«Desconectar para reconectar» es el lema de Digital Detox, una de las organizaciones que inició el movimiento en San Francisco (EE.UU.), en 2012, justo un año antes de que el Diccionario de Oxford incluyera por primera vez el término digital detox entre sus páginas.

Terapia de desconexión: al menos 6 meses

Marc Masip, psicólogo y director del Instituto Psicológico Desconecta, en Barcelona, le dijo a BBC Mundo que «es muy difícil desengancharse [del teléfono y las redes sociales] pero muy fácil volverse a enganchar«.

Masip dice que la «intoxicación digital» se trata como cualquier otra adicción, aunque en este caso no hay sustancias vinculadas a ella, sino conductas.

Y subraya que cada caso es diferente, pero se necesitan al menos seis meses de tratamiento cognitivo-conductual de cambio de hábitos para que sea efectivo.

«En realidad, no se trata de cuánto tiempo de terapia se necesite. No se trata de dejarlo sin más, sino de averiguar por qué existía esa adicción y qué conflictos ocasionaba».

Su programa incluye campamentos de desintoxicación con meditación y sesiones psicológicas.

«Al principio, los pacientes nos dicen que tienen ansiedad, pero después se sienten relajados. Mejoran todos los aspectos de la vida, desde el trabajo hasta las relaciones sociales«, explica Masop.

«Es necesaria la concienciación social, darnos cuenta de que tenemos un problema y hacer un plan individualizado para cada persona. Hay un perfil de adicto y una hoja de ruta, pero cada caso es diferente«.

Lo difícil, dice Masop, es darse cuenta de que existe una adicción.