Muchos tienen una imagen equivocada de la depresión: se piensa en alguien que llora todo el día, que colapsa de forma visible. Quienes la han vivido cuentan otra historia.

 “Yo siempre pude levantarme. Lo que sentía era una desesperanza bien adentro, y entendía que así era mi vida.” Un paciente me la describió como una camisa de fuerza que aprieta y deja casi sin respirar. Otro, como una incapacidad para enfrentarse a la vida, literalmente. No hay drama visible. Sólo un vacío que muchos cargan durante años y terminan normalizando.