En unos análisis, se han detectado concentraciones de plomo por encima de las recomendaciones nacionales e internacionales en un huerto urbano de Sevilla, España.

Los investigadores argumentan que el espacio que hoy ocupan los huertos sirvió en el pasado como depósito de escombros, y muchos de ellos contenían pintura blanca en cuya composición se usaban productos con plomo, hoy en día prohibidos. Además, insisten en que si bien la contaminación es significativa, no debe cundir el pánico, pues la toxicidad en humanos por metales pesados requiere un consumo continuado durante un período largo de tiempo.

Un equipo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha detectado en un estudio que tanto en los suelos como en algunas verduras y legumbres obtenidas en el huerto urbano localizado dentro del Parque de Miraflores, en el Distrito Norte de la ciudad de Sevilla, está presente una concentración de plomo por encima del Nivel Genérico de Referencia (NGR) indicado por la Junta de Andalucía y también por normativas europeas. La investigación ha sido publicada en Biological Agriculture & Horticulture.

Los cultivos analizados fueron los de lechuga y haba, ya que son bastante comunes en huertos urbanos de la provincia. El estudio, que abarcaba otros 3 huertos de la provincia, se realizó durante ocho meses del año 2016, con algunas ampliaciones en los años 2017 y 2018 incluyendo otras especies. En ese sentido apunta Rafael López, investigador del IRNAS y autor principal del estudio, que si en el decreto autonómico se estima como valor genérico de referencia máximo de concentración de plomo en suelo urbano los 275 miligramos por cada kilo de suelo, en promedio, las muestras de suelo de los huertos urbanos del Parque de Miraflores alcanzaron la concentración de 292 miligramos por kilo. Incluso, en una de las ocho parcelas analizadas la concentración de plomo llegó a los 400 miligramos por kilo y mayor aún en el subsuelo.