Ante todo “debemos concederle a nuestra alimentación la importancia que tiene, que es mucha, y ser conscientes de que no existen una dieta ni una rutina universal que valgan para todo el mundo”, señalan desde la clínica de adelgazamiento LEV.

Hay que llevar una dieta equilibrada todo el año y no solo para la ‘operación bikini’ (adelgazar de forma rápida en los meses anteriores al verano) o tras un lapso vacacional (Semana Santa, Navidades, vacaciones estivales) cuando incurrimos en excesos gastronómicos, según la aseguradora médica Cigna.

“Nuestra actitud es clave para seguir una dieta de adelgazamiento y adoptar unos hábitos saludables, para conseguir la mejor versión de nosotras mismas para las vacaciones y, lo más importante, para todo el año”, señalan los expertos de LEV.

Empezar una dieta en los meses previos al verano es algo muy común, pero muchas veces ese empeño se convierte en una frustración porque solo un escaso porcentaje de las personas que se proponen adelgazar consiguen su objetivo, según los datos de la clínica de adelgazamiento LEV-Your Nutrition Expert (LEV).

La constancia es clave cuando se sigue un plan de alimentación para perder peso, ya que se traduce en resultados más duraderos, una mejor salud y una relación más satisfactoria con la comida, sin olvidar que “al comer hay que disfrutar”, según explican.

A continuación, describen algunos de los errores más frecuentes que se cometen al seguir una dieta previa al verano y que conviene conocer para poder evitarlos:

1. Saltarse comidas. El hambre es una sensación con un fuerte componente de regulación hormonal y oscila a lo largo del día, según LEV.

Explican que “para mantener en equilibro la leptina (hormona de inhibición de apetito) y la grelina (hormona de activación del apetito)” es importante que cada comida incluya un buen aporte de proteínas, grasas saludables y fibra, en unas cantidades que no deben ser excesivamente grandes y que deben estar bien repartidas a lo largo del día.

2. Pensar únicamente en hacer dieta. Es preferible enfocarse en aprender a alimentarse correctamente adquiriendo unos hábitos saludables, que en el concepto de dieta, una palabra que se asocia con un alcance temporal limitado, según esta clínica.

“Si nos planteamos desde el inicio que vamos a ‘hacer dieta’, inconscientemente estaremos poniéndole una fecha de finalización, dejando de lado unos buenos hábitos que perduren en el tiempo”, según apuntan.

3. Preocuparnos solo por la comida. La pérdida de peso no solo se sustenta en lo que comemos y cuándo, sino además en cuántas calorías gastamos en nuestras actividades diarias además de con el ejercicio físico pautado y en una buena gestión de nuestra tensión psicológica y emociones, que mantenga a raya el cortisol (hormona del estrés’), según LEV

El cuarto pilar para conseguir nuestros objetivos es mantener un adecuado nivel de hidratación, bebiendo agua en cantidades suficientes, repartidas a lo largo del día, en lugar de incurrir en excesos, ya sea por sobrehidratación o deshidratación, advierten.

4. Dejar de lado la planificación: “Estipular un menú, incluyendo los tentempiés para comer entre horas, y preparar en los ratos libres nuestro ‘batch-cooking’ (dedicar varias horas de un mismo día a cocinar todos los platos de la semana) son dos claves para conseguir llevar una alimentación ordenada y equilibrada”, según los expertos de LEV.

5. No tomar en cuenta la vida social. La actividad social puede ser una barrera, impulsándonos a dejar un día la dieta de lado porque “tengo una cita o una salida”, o a quedarnos en casa sin salir “porque estoy a dieta”, según la clínica LEV.

Destacan que “es vital que nuestro plan de alimentación pueda acompañarnos en nuestros viajes, cenas, fiestas, escapadas a la playa, turismo de ciudad, de m