El pleno del Congreso de Perú aprobó ayer de manera exprés una ley para liberar con grilletes electrónicos y por razones humanitarias a presos ancianos, norma que impediría el reingreso en prisión del expresidente Alberto Fujimori, de 80 años y cuyo indulto fue anulado la pasada semana.

La norma fue tramitada con un carácter extraordinario salió adelante con los votos del partido fujimorista Fuerza Popular, primera fuerza de la oposición, que domina con mayoría el hemiciclo.

La votación arrojó un resultado de 54 votos a favor, 2 en contra y 2 abstenciones tras un enconado debate donde el oficialista Peruanos Por el Kambio, el centrista Acción Popular y los grupos de izquierda Nuevo Perú y Frente Amplio cuestionaron al fujimorismo por promover esta polémica ley y advirtieron que fomenta la impunidad.

La norma fue presentada por la congresista fujimorista Yeni Vilcatoma el martes y hoy la junta de portavoces del Congreso la exoneró de pasar por comisión para llevarla directamente al debate del pleno con las firmas del fujimorismo, el Partido Aprista Peruano (PAP) y el liberal Alianza Para el Progreso (APP).

Aunque Alianza Para el Progreso quiso retirar en mitad del debate su apoyo inicial al proyecto de ley, el presidente del Congreso, el fujimorista Daniel Salaverry, rechazó la solicitud por considerarla que estaba fuera de plazo.

La norma plantea liberar con grilletes electrónicos a mujeres mayores de 70 años y hombres mayores de 75 años que hayan cumplido un tercio de la condena que les fue impuesta.

Asimismo, rebaja cinco años en cada caso la barrera para acogerse a estos beneficios si los presos han cumplido un tercio de la pena y además padecen alguna enfermedad grave o crónica.

También contempla a los presos mayores de 65 años que sufran una discapacidad severa permanente y a los mayores de 70 años que hayan cumplido un tercio de la pena y de ellos dependa algún familiar directo con discapacidad severa permanente.

El texto excluye de estos beneficios a los condenados por terrorismo, traición a la patria, sicariato, feminicidio, violación sexual, tráfico ilícito de drogas en modalidad agravada y organización criminal.

Por ello, no solo se puede acoger a sus beneficios el expresidente Fujimori, sino también su exasesor Vladimiro Montesinos, responsable de la gran red de corrupción que se fraguó durante el régimen fujimoristas.

También para aquellos los miembros del grupo militar encubierto Colina, responsable de las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), en las que murieron 25 personas, entre ellas un niño, crímenes de lesa humanidad y por los que Fujimori fue condenado a 25 años de prisión como autor mediato (con dominio del hecho).