La comunicación por rayo láser entre la superficie de la Tierra y un satélite en órbita a ella, método con el cual la información enviada se almacena en las oscilaciones de las ondas de luz, cuenta con una gran ventaja frente al sistema más empleado, las ondas de radio: puede transportar muchísimos más datos en cada transmisión. Su desventaja, sin embargo, es que la atmósfera de la Tierra perturba los rayos láser.

 

Las turbulencias de la atmósfera provocan que el enlace láser entre la superficie terrestre y el satélite pierda nitidez, resultando ello en la aparición de errores en los datos. Los códigos de corrección de errores son una de las principales técnicas para mitigar ese efecto nocivo. Pero no ha sido fácil diseñar un sistema lo bastante bueno para lograr que esa forma de comunicación resulte del todo práctica.

 

La situación puede que comience a cambiar drásticamente a partir de ahora, gracias a un logro del Instituto Tecnológico de Nagoya en Japón, el Instituto Nacional japonés de Tecnologías de la Información y la Comunicación (NICT) y la JAXA (la agencia espacial japonesa).