Los primeros animales formaron comunidades ecológicas complejas hace más de 550 millones de años, sentando las bases evolutivas para la explosión de nuevas formas de vida que acaeció poco después, en el periodo Cámbrico. Así se ha determinado en un nuevo estudio que pone en entredicho ideas ampliamente aceptadas.
El estudio lo han realizado Rebecca Eden, Andrea Manica y Emily Mitchell, de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.
Los primeros animales de los que hay constancia inequívoca aparecieron hacia el final del periodo Ediacárico, hace unos 580 millones de años. Sin embargo, el registro fósil muestra que, tras un auge inicial, la diversidad disminuyó en la etapa previa al espectacular florecimiento de la biodiversidad comúnmente llamado «explosión cámbrica», casi 40 millones de años después. Se ha venido creyendo que este descenso de la diversidad demuestra que hace unos 550 millones de años se desencadenó una extinción masiva, posiblemente causada por una catástrofe ambiental, pero hasta ahora no se había hecho una investigación lo bastante detallada sobre esas antiguas comunidades ecológicas.
Para evaluar los indicios de una extinción masiva hacia el final del periodo Ediacárico, los investigadores analizaron la estructura de la metacomunidad de tres conjuntos fósiles que abarcan los últimos 32 millones de años de este periodo geológico (hace entre 575 millones de años y 543 millones). Utilizaron datos paleoambientales publicados, como la profundidad del mar y las características de las rocas, para buscar la estructura de la metacomunidad, indicativa de la especialización ambiental y de las interacciones entre especies.














