En sus 30 años de historia, DreamWorks se ha caracterizado por estar siempre a la vanguardia de la animación y el entretenimiento. En sus inicios, el estudio fundado por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen fue una de las bisagras principales en la transición del 2D tradicional a la animación realizada íntegramente por ordenador, con películas como ‘El príncipe de Egipto’ o ‘La ruta hacia El Dorado’. Y en el cambio de siglo marcó un antes y un después con el éxito rompedor de ‘Shrek’, dando lugar a varias sagas de éxito masivo.

Con la animación digital asentada como formato predilecto de los grandes estudios, el cine animado ha empezado recientemente a buscar nuevas vías artísticas y expresivas para volver a salirse del molde. Y ahí está DreamWorks otra vez. ‘Spider-Man: Un nuevo universo’ abrió una puerta con su sorprendente nuevo estilo y DreamWorks la siguió con la aclamada ‘El gato con botas: El último deseo’, en la que el estudio fusionaba la animación CGI con un enfoque visualmente más experimental, menos hiperrealista y fuertemente inspirado en la animación tradicional que sentó las bases décadas atrás.