Muchas personas utilizan la música disponible en plataformas digitales, como un aliado para sus emociones. Escuchan canciones de desamor cuando se sienten heridas, suben el volumen cuando suena su tema favorito e incluso colocan sonidos de lluvia para dormir.
Pero para el investigador científico y musicoterapéuta, Alejandro José, la influencia de los sonidos en el cerebro va más allá de solo escuchar una pieza. Él tiene claro que desde la antigüedad los seres humanos han percibido el poder que hay en el sonido y la música.
Esto ha hecho que sus investigaciones se centren en el desarrollado de una técnica que busca inducir estados de armonía y balance en las funciones de los dos hemisferios cerebrales y una restauración y fortalecimiento del equilibrio bioenergético de todo el organismo humano.














