La dermatitis atópica es la enfermedad inflamatoria de la piel más común y una de las más incapacitantes por su síntoma principal: el picor. Afecta a más de 200 millones de personas en todo el mundo y condiciona el descanso, el estado emocional y la vida social.

Su complejidad reside en la combinación de inflamación sistémica y disfunción de la barrera cutánea, lo que provoca brotes recurrentes y periodos de remisión. Evitarla no es solo cuestión de higiene, sino de una rutina constante que mantenga la barrera protectora, controle la inflamación y reduzca la disbiosis del microbioma.