La estructura dentro de la cual se refugia esta pareja, y que recuerda un poco al armazón para un tipi (la choza tradicional de los indios norteamericanos) o para una tienda de campaña, está hecha de un material elaborado a base de hongos.

 

El material ha sido diseñado como una alternativa, en el sector de la construcción, a materiales menos sostenibles.

 

Por ahora, el singular material y las no menos singulares construcciones hechas con él son solo experimentales. Pero el equipo de Romy Kaiser, de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, que ha realizado este trabajo experimental, espera que algún día su uso sea práctico.