El hidrógeno, el elemento químico más abundante en el universo, es una pieza clave en la transición energética hacia una energía más limpia y sostenible. Una forma de transportarlo es convertirlo en otros elementos como gas natural mediante el uso de catalizadores. Así, un grupo de investigación liderado desde el Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), ha desarrollado un nuevo catalizador que trabaja a baja temperatura, con alta eficiencia y estable, para transformar hidrógeno en metano, uno de los componentes del gas natural. Los resultados, patentados, están en proceso de comercialización.

 

El hidrógeno molecular o dihidrógeno (H2), molécula formada por dos átomos de hidrógeno, se plantea como una de las fuentes de energía del futuro, un vector energético versátil y no contaminante, con una huella del contaminante dióxido de carbono (CO2) nula. Una alternativa a los procesos convencionales de obtención de H2 es la electrolisis de agua usando energías renovables, el llamado hidrogeno verde. Sin embargo, su transporte es problemático dado que es un gas muy ligero (se usaba para llenar globos y zepelines hasta su abandono por su inflamabilidad) y debe comprimirse o licuarse, además de requerir gasoductos especiales.