El 17 de junio de 1982 ocupa un lugar especial en la memoria y el corazón de Carmen Figueroa. En esa fecha, de la que en pocos días se cumplen 40 años, la dominicana fue ordenada ministra de Unity, durante una ceremonia que tuvo lugar en la sede central del movimiento religioso, ubicada en Misuri, Estados Unidos.
“Es un sentimiento tan grande”, expresa Figueroa al recordar lo que experimentó.
Al convertirse en cabeza visible de Unity en Dominicana (unity.org.do), la mujer, que por entonces tenía 50 años, hizo un compromiso público de servir y ser ejemplo para los seguidores de esta filosofía de vida.
En el interior de Figueroa existió desde temprano una inquietud espiritual y la búsqueda de respuestas la condujo, entre las décadas de 1960 y 1970, a las reuniones de Unity.
En esta escuela de cristianismo práctico encontró su propósito, porque, como ella misma proclama, “todos tenemos un plan de vida”.
Su deseo de crecimiento y la inspiración que encontró en maestros que venían a disertar desde otros países la llevarían a graduarse como maestra licenciada en el Instituto Unity de Puerto Rico y a dirigir un grupo de estudio y oración en La Romana, su tierra natal.
“Cuando tú tienes un deseo sincero en tu alma -reflexiona-, se te abre el camino”.














