El 2 de julio de 2025, una ráfaga de rayos gamma proveniente de un mismo punto del firmamento, en el exterior de nuestra galaxia, duró un día entero, algo nunca antes visto. Unos científicos observaron e investigaron el fenómeno y ahora han finalizado su estudio, que revela más aspectos de este enigma aunque no logra resolverlo.
El estudio es obra de un equipo encabezado por Andrew Levan, de la Universidad Radboud de Nimega en los Países Bajos, y Antonio Martin-Carrillo, del University College de Dublín en Irlanda.
El 2 de julio, el telescopio espacial de rayos gamma Fermi de la NASA captó señales de esta ráfaga de rayos gamma, pero solo pudo proporcionar una ubicación aproximada de su fuente. Un día antes, el telescopio espacial Einstein de rayos X, de la Academia China de Ciencias, la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Alemania, había detectado una actividad similar.
Tras estas detecciones, se empleó el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO) para determinar la ubicación exacta de la fuente, determinando que parecía residir en otra galaxia. Esto fue confirmado posteriormente por el telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA. El tamaño y el brillo de la galaxia anfitriona sugieren que podría estar ubicada a varios miles de millones de años-luz de distancia, pero se necesitan más datos para precisar esta distancia.
Los estallidos de rayos gamma (GRBs) son las explosiones más potentes del universo. Normalmente, son causadas por la destrucción catastrófica de estrellas, pero ningún escenario conocido puede explicar en su totalidad este nuevo GRB.














