Se ha conseguido detectar una supernova (la muerte explosiva de una estrella de gran masa) a una distancia sin precedentes en el espacio y el tiempo.
El hallazgo es obra de un extenso equipo internacional de astrónomos, incluyendo, entre otros, a Andrew J. Levan, de la Universidad Radboud de Nimega en los Países Bajos, y Antonio Martin Carrillo, del University College de Dublín (UCD) en Irlanda.
La explosión ocurrió cuando el universo tenía tan solo unos 730 millones de años de edad, lo que lo sitúa en plena era de la reionización cósmica. Este notable descubrimiento ofrece una mirada directa a los momentos finales de una estrella masiva de una época en la que las primeras galaxias apenas comenzaban a formarse.
Esta explosión de supernova ha sido captada asociada a un estallido de rayos gamma de larga duración, catalogado con el nombre “GRB 250314A».
La detección de dicho estallido de rayos gamma fue hecha mediante el telescopio espacial SVOM, de China y Francia el 14 de marzo de 2025. Para el estudio del fenómeno en su conjunto también han resultado útiles las observaciones efectuadas con el grupo de telescopios VLT del Observatorio Austral Europeo (ESO).
El hallazgo principal provino de observaciones en la banda infrarroja realizadas por el telescopio espacial James Webb, de las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense. Dichas observaciones se efectuaron aproximadamente 110 días después del estallido inicial. Gracias a estas observaciones, los autores de la investigación lograron separar la luz de la explosión estelar de la luz de la galaxia en la que dicha estrella estaba ubicada.














