Si no surgen retrasos, en 2027 partirá de la Tierra una sonda espacial cuya misión será explorar Titán, una luna gigante en órbita a Saturno. Cuando la nave llegue a su destino a mediados de la década de 2030, iniciará una misión de exploración que podría aportar nuevos y reveladores conocimientos sobre el surgimiento de vida en el universo.

 

El protagonista de la misión será Dragonfly, un dron con propulsión a hélice, que será depositado en la superficie de Titán y se convertirá en el primer vehículo que explore la superficie de Titán más allá del punto de aterrizaje.

 

En diversos aspectos, Titán se parece más a un planeta que un satélite típico. Dragonfly se aprovechará de la densa atmósfera y la baja gravedad de Titán para volar entre distintos puntos de interés de la superficie de Titán, separados por varios kilómetros de distancia. Esto permite a Dragonfly trasladar todo su conjunto de instrumentos a un nuevo emplazamiento cuando el anterior ha sido explorado por completo, y proporciona acceso a muestras en lugares son historias geológicas muy diferentes.

 

Uno de los instrumentos científicos a bordo del Dragonfly, será el DraMS (DRAgonfly Mass Spectrometer). Este espectrómetro de masas está diseñado para ayudar a desentrañar la química que se desarrolla en Titán. También puede aportar datos nuevos y reveladores sobre los tipos de pasos químicos que se produjeron en la Tierra y que finalmente condujeron a la formación de la vida, lo que se denomina química prebiótica.

 

Los espectrómetros de masas analizan los distintos componentes químicos de una muestra separándolos en sus moléculas básicas y haciéndolos pasar por sensores para su identificación.