Unos científicos han diseñado y probado una singular batería que genera electricidad a partir de la actividad de ciertas bacterias en presencia de aguas residuales comunes.
El avance es obra de un equipo integrado, entre otros, por Seokheun “Sean” Choi y Ruohan Zhang, de la Universidad del Estado de Nueva York en la ciudad estadounidense de Binghamton.
Para el diseño de esta llamativa batería, Choi, Zhang y sus colegas se inspiraron en el interior del tracto digestivo, especialmente el intestino delgado.
Unas protuberancias similares a dedos, denominadas vellosidades, recubren el tracto digestivo y están cubiertas de microorganismos que nos ayudan a digerir los alimentos. Su forma y comportamiento resultan, además, ideales para generar bioenergía mediante el uso de bacterias formadoras de esporas.
El equipo fabricó estructuras inspiradas en estas vellosidades utilizando un hidrogel polimérico especial, empleado habitualmente en aplicaciones biomédicas. Los investigadores incorporaron bacterias en el interior de las vellosidades artificiales, las cuales actúan como ánodo de la biobatería. Para generar pequeñas cantidades de electricidad, las vellosidades se separan del cátodo (hecho de tejido de carbono modificado) mediante una membrana de intercambio iónico.














