Las biobardas (barreras flotantes) son utilizadas como alternativas para retener la circulación de basura que llega a las cañadas y que no llegue a los ríos para de ahí pasar a los mares.

Las cañadas son las principales retenedoras de basuras del Gran Santo Domingo, pues día a día las personas que residen próximas a alguna vereda suelen depositar sus desperdicios en ellas.

En el país, la empresa DO Sostenible es la encargada de un proyecto de biobardas que garantiza un mejoramiento del flujo del caudal de arrastre de los cursos de agua.

Las biobardas son unas barreras flotantes diseñadas como trampas por el ser humano para capturar desechos flotantes, como plásticos, bolsas, ramas y otros, evitando que lleguen a ríos y mares.

En el caso de la cañada Bonavides, ubicada justo debajo de la calle de Domingo Savio y que desemboca al río Ozama, se encuentra una biobarda, en esta un grupo de personas asisten a recoger la basura que se va acumulando; a pesar de ello, las personas de los alrededores continúan arrojando sus desechos…

«No hacemos nada con sacarla, porque la gente hasta viene con guaguitas», explicó Melquis Cedez, quien además agregó que los residentes llegan a todas horas del día a depositar sus desperdicios «le pagan y tiran sus regueros ahí».