Para los pacientes con ciertos tipos de cáncer, la terapia CAR-T es un tratamiento prometedor. Por ejemplo, la técnica se ha utilizado con éxito en pacientes con cánceres de la sangre como el linfoma y la leucemia. Con la técnica, se modifican las células T del propio paciente añadiendo un trozo de anticuerpo que reconoce, en la superficie de las células cancerosas, características exclusivas de dichas células. Sin embargo, un desafío importante en el uso de la terapia CAR-T ha sido lograr que las células modificadas persistan y se multipliquen.

Unos científicos han conseguido ahora que una clase de células CAR T haga su trabajo sin verse tan afectada por esas limitaciones.

La investigación es obra de un equipo integrado, entre otros, por Luca Gattinoni, del Instituto Leibniz de Inmunoterapia en Ratisbona, Alemania, y Yun Ji, del Instituto Oncológico Nacional, uno de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos.

Para lograr la citada mejora, Gattinoni y sus colegas se centraron en una población de células altamente homogénea, denominadas células CAR-T SCM, con una fuerte capacidad de autorrenovación y proliferación.

El equipo de investigación y desarrollo estableció previamente una plataforma de grado clínico para generar células CAR-T SCM, que mostraron una actividad antileucémica superior a sus predecesoras en modelos de leucemia linfoblástica aguda. Aquellos buenos resultados iniciales han llevado a preparar el uso de células CAR-T SCM en pacientes humanos.

En este primer ensayo en humanos, el equipo comprobó que las células CAR-T SCM superan en proliferación y persistencia a las células CAR T estándar, lo que permite obtener buenos resultados a bajas dosis, incluso sin la quimioterapia que se administra normalmente antes de inyectar las células CAR-T estándar.