Aunque la apariencia de un androide sea tan realista que pueda confundirse con la de un ser humano en una fotografía, verlo en persona suele resultar un tanto inquietante y hasta desconcertante. Sonríe, frunce el ceño o muestra otras expresiones familiares, pero sin una transición natural entre expresiones.

 

Hasta ahora, para que los robots que pueden mover muchas partes de la cara, como los androides, muestren expresiones faciales durante periodos prolongados, se ha utilizado un método que consiste en preparar múltiples escenarios de acción preestablecidos para garantizar que se excluyen los movimientos faciales poco naturales, al tiempo que se cambia entre estos escenarios según sea necesario.

 

Sin embargo, esto plantea problemas prácticos, como preparar de antemano escenarios de acción complejos, minimizar los movimientos antinaturales perceptibles durante las transiciones y afinar los movimientos para controlar sutilmente las expresiones transmitidas.