Una nueva investigación ha permitido ver en toda su magnitud el peligroso e inesperado papel que ciertas algas pueden tener en la pérdida neta de hielo de Groenlandia.

 

En Groenlandia hay algas capaces de proliferar bastante rápido durante la parte más cálida de cada año. Con el calentamiento global, esa parte del año es cada vez más larga y eso hace que tales algas colonicen una extensión de terreno cada vez mayor.

 

El problema es que la presencia de tales algas, de color más oscuro que el del hielo, ennegrece este y reduce su capacidad de reflejar luz. Al absorber más radiación solar debido al color menos claro, el deshielo es mayor y de ese modo el ciclo estacional de congelación y descongelación se va desequilibrando a favor de una pérdida neta de hielo.

 

Así lo ha constatado un equipo encabezado por Laura Halbach, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca, que ha descubierto que esas algas del hielo son capaces de almacenar nutrientes en cantidad suficiente como para dotarlas de una mayor autonomía, lo que les permite colonizar áreas más extensas de la capa de hielo. De este modo, el oscurecimiento del hielo de Groenlandia aumenta inexorablemente y con él la tendencia hacia un mayor derretimiento neto del hielo.

 

Hasta ahora, se creía que la capacidad de tales algas para almacenar nutrientes era muy inferior, y que, por tanto, la amenaza que podían representar para el balance de hielo en Groenlandia era inferior al que ahora se ha sabido que ejercen.