Hay sueños que se convierten en pesadillas y desilusiones que lejos de incentivar el orgullo se transforman en rabia.

Carlos Adames le arrebataron la oportunidad de vestir la bandera dominicana en unos Juegos Olímpicos… sin siquiera escuchar su voz.

Era 2016. El denominado “Caballo Bronco” afinaba su preparación con la ilusión de representar la patria en Río. Vivía su mejor momento como amateur, perfilado como uno de los nombres fuertes de su división, cuando un resultado previo a las clasificaciones cambió el rumbo de su carrera: positivo a sustancias prohibidas.