La posibilidad de que al menos dos de las tres figuras más dominantes de la NBA en los últimos 15 años se queden sin disputar los playoffs es más real que nunca.

Mientras continua la lucha sin cuartel por mejorar las posiciones para la postemporada entre los primeros seis equipos de cada conferencia, LeBron James, Stephen Curry y Kevin Durant tratan de mantener a sus equipos a flote y sacarlos del impredecible e indeseable play-in, un arma de doble filo que da chance a tener acceso a los playoffs, pero que también podría ser su sentencia de condena hacia la eliminación.

Los Suns de Durant (46-33) iban séptimos en la Conferencia del Oeste antes del partido de anoche ante los Clippers de Los Angeles que los vencieron el martes sin James Harden y Kawhi Leonard.