A medida que el mundo se esfuerza por reducir las emisiones de carbono, la energía solar y la eólica desempeñarán un papel cada vez más importante en las redes de suministro eléctrico. Pero estas fuentes renovables solo generan electricidad cuando hace sol o viento. Por eso, para garantizar una red eléctrica fiable, que pueda suministrar electricidad ininterrumpidamente hora tras hora y día tras día, es crucial disponer de un medio para almacenar electricidad cuando se está generando más de la necesaria, a fin de poder emplear este excedente para seguir suministrando electricidad cuando sea de noche o esté muy nublado y cuando no sople el viento. Y a veces será necesario almacenar grandes cantidades de electricidad no solo durante horas, sino durante días, o incluso más tiempo.

 

Algunos métodos de almacenamiento de energía de larga duración son prometedores. Por ejemplo, con el almacenamiento de energía hidroeléctrica por bombeo, el agua se bombea de un lago a otro lago más alto cuando hay electricidad extra. Luego, cuando se necesita más electricidad que la que está siendo generada directamente, esa agua ascendida se libera para que caiga de vuelta hacia el lago bajo y en su caída accione turbinas generadoras de electricidad, suministrando así la energía faltante. Pos desgracia, este método está limitado por la geografía, y muchos emplazamientos idóneos ya están en uso. Las baterías de iones de litio pueden almacenar energía para la red eléctrica, pero solo durante unas cuatro horas. Cuanto más tiempo se necesita mantener almacenada la energía, más caros resultan los sistemas de baterías.