Una nueva y provocadora investigación sugiere que los agujeros negros pueden transformarse en “agujeros blancos” al “otro lado” de la singularidad. Un agujero blanco es un objeto astrofísico hipotético que en vez de tragar materia y radiación, los expulsaría y quizá incluso le “devolvería tiempo” al universo, un concepto que desafía conocimientos tenidos hoy en día por incuestionables sobre los agujeros negros e incluso nociones de lo que consideramos lógica elemental e inamovible. Este estudio propone un vínculo revolucionario entre el tiempo y la energía oscura, que es la misteriosa fuerza que impulsa la aceleración de la expansión del universo.

 

El estudio lo han realizado Steffen Gielen, de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido, y Lucía Menéndez Pidal, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en España.

 

Los agujeros negros son zonas del espacio donde la gravedad es tan fuerte que ni siquiera la luz puede escapar. Según la teoría de la relatividad general de Einstein, cualquier persona que fuese atrapada por un agujero negro caería hacia su centro y sería destruida por inmensas fuerzas gravitatorias. Este centro, conocido como singularidad, es el punto en el que la materia de una antigua estrella gigante, que se derrumbó sobre sí misma hasta formar el agujero negro, queda tan aplastada que ocupa un punto infinitesimal. En esta singularidad se rompe nuestra comprensión del tiempo (el cual, teóricamente deja de transcurrir ahí) y de la física en general.