Dejar de fumar suele verse como una simple decisión: “si quieres, puedes”. Pero en la práctica, la realidad es más compleja.

En República Dominicana, fumar sigue siendo una conducta normalizada. Está presente en lo social, en las pausas del día, en el café y en momentos de estrés. Muchas veces no se cuestiona, incluso cuando la persona sabe que quiere dejarlo. Además, suele iniciarse a edades tempranas, y sus efectos en la salud no siempre son del todo comprendidos, lo que dificulta generar un cambio.