Su primera foto en la red social Instagram la publicó en el 2012. Justo a su lado, se encuentra su padre, el diseñador Arcadio Díaz. En la mayoría de sus publicaciones está presente su progenitor, con quien caminó de la mano en la misma dirección, mientras estuvo vivo.

Para Abraham, Arcadio Díaz fue un ser humano lleno de amor incondicional, dedicación, humildad, excelencia, trabajo arduo y constancia, y todas esas cualidades las dice con una luz en sus ojos.

“Mi padre fue mi mejor amigo, mi sostén, mi mejor compañero de trabajo, de aventuras y de experiencias que gracias a Dios me dio el privilegio de compartir muchos momentos y aprender de él, tanto en lo laboral como de la vida”.

Hoy, Abraham Díaz está detrás de este legado ‘de las guayaberas’, aquellas que su padre volvió una obra de arte. Su historia en este mundo se inicia cuando tenía apenas 12 años. Ayudaba a su papá, abriendo todos los sábados y días en los que no tenía clases. “Me enseñaba a escoger una buena tela, cortarla y luego coserla. Realmente, cuando entro a un almacén de telas, siento que lo disfruto tanto que pierdo la noción del tiempo”, agrega.