En la zona céntrica de Medellín, la segunda ciudad más importante de Colombia, hay un parque donde las obras de Botero son el atractivo principal. Para quien por vez primera visita Medellín conocerlo es un “must”.

Como tal es mi caso, hacia él me dirijo con mi nieta Mariale y nuestro guía, Andrés Muñoz. En este inmenso espacio de 7,500 metros cuadrados, las 23 esculturas se encuentran esparcidas por todos los puntos.

Sea cual fuere el lado hacia el cual uno dirige su atención, tropieza la mirada con alguna, mas pese a su tamaño voluminoso, las magníficas esculturas en bronce colocadas sobre una base de hormigón armado blanco, no chocan a la vista. Son parte del paisaje. Y aquí se encuentran como una donación del artista (además de escultor fue pintor) a la ciudad donde nació.